Museo Nubio de Asuán

Se creó después de que la ONU respondiese a la llamada que el gobierno egipcio había hecho en 1959 para salvar los monumentos de Nubia. En enero de 1975 la General Egyptian Authority for Antiquities pidió a la UNESCO la asistencia en la creación de museos para depositar los materiales, y el organismo internacional creó un comité para establecer museos en El Cairo y Asuán, y el 4 de febrero de 1986 se puso la primera piedra. Tiene 50.000 metros cuadrados con un edificio de tres plantas.

Hay depositadas toda clase de piezas, desde las prehistóricas de Nubia hasta la época islámica, pasando por el Neolítico, faraónico, griego, romano, bizantino y copto. En total más de 3.000 piezas.

En el centro del Museo hay una estatua de 12 metros de Rarnses II rodeada de varias piezas relativas a distintas épocas de la historia egipcia, entre ellas, una imagen del Rey Amenhoteb grabada en una piedra.



























Obelisco inacabado


Museo delle Antichitá Egizie di Torino

 Es uno de los museos más antiguos, y el segundo en importancia por su colección de antigüedades egipcias después del Museo Egipcio de El Cairo.

En 1760 Vitalino Donati, profesor de Botánica de la universidad de Turín, viaja a Egipto por orden de Carlos Manuel III de Cerdeña por el Nilo más allá de Asuán con el objetivo de recoger especímenes de la flora y fauna además de antigüedades como momias y manuscritos. En este viaje conseguirá tres estatuas: de Sejmet, de Ramsés II y otra la de la reina Tiy, esposa de Amenhotep III; al regresar Donati lleva a Italia más de 300 objetos que serán las primeras piezas del Museo d’Antichitá, más tarde conocido como el Museo Egipcio de Turín.

La mayor adquisición se dio en 1824 con la compra de la primera colección de antigüedades egipcias del cónsul francés en Egipto Bernardino Drovetti, esta será comprada por el rey Carlos Félix de Saboya, por la suma de 400.000 liras piamontesas, y constaba de más de mil piezas, compuesta por unas cien grandes estatuas, estelas, sarcófagos con momias, papiros, y múltiples objetos funerarios; en la colección destacan las colosales estatuas de Amenofis I, un Ramsés II sedente, la estatua de Tutmosis II y el Canon Real de Turín.

Ernesto Schiaparelli fue nombrado director del museo, en 1894, incrementando los fondos mediante compras y campañas de excavación en Heliópolis, Guiza, Asiut, Hermópolis, el Valle de las Reinas (la tumba de Nefertari), Deir el-Medina y Gebelein.
Jean-François Champollion visitará éste museo para estudiar su importante colección de papiros, los cuales le ayudaran a dar los primeros pasos en el desciframiento de la escritura jeroglífica.




























Dante Ferretti, uno de los mejores escenógrafos de la industria cinematográfica, ha recreado la penumbra de una tumba faraónica para transformar la colección egipcia de Turín, la más importante del mundo después de la de El Cairo, en una muestra titulada Reflejos de piedra. Son medio centenar de esculturas de gran tamaño, todas por encima de la tonelada, resucitadas por un juego de espejos y claroscuros.